El apego o vínculo de apego, es un sistema innato del cerebro que motiva al bebé a buscar la proximidad de sus progenitores y a establecer comunicación con ellos. El pionero de esta teoría fue John Bowlby (1979-1988) que mostró la búsqueda de proximidad como estrategia de regulación afectiva innata en el niño cuya función es la protección ante amenazas y el alivio del malestar emocional. La naturaleza nos lleva a vincularnos.
Es imprescindible que haya sintonía en la relación de apego para que el niño aprenda a regular las emociones y ampliar su ventana de tolerancia. La mama es la primera persona que enseña al bebe a mantener la ventana de tolerancia. El primer contacto físico es imprescindible, después el contacto ocular y las palabras llenaran hueco. La capacidad para alcanzar esta forma sintonizada de comunicación denominada sintonización del afecto depende de la sensibilidad individual para las señales. Si el niño internaliza la imagen suficientemente buena de la madre, desarrolla el sentido de la identidad.
Por medio de los sentidos, el cuerpo materno es reconocido como tierra familiar y se convierte en el habitat natural del recién nacido. El bebé nace preparado para adaptarse al cuerpo de su madre siendo el olfato y el tacto los primeros organizadores y moduladores de los estados del bebé.
El modelo de funcionamiento interno que el niño ha construido y almacenado durante su desarrollo en la infancia constituye y define la manera en que, como adulto se percibirá a si mismo y a los demás. Por tanto, las primeras experiencias de apego influyen en el desarrollo del sistema de conexión social. Maryland Ainsworth, experimentó con un bebe, y su madre y una figura extraña. En función de la reacción del niño, se pudo distinguir los diferentes tipos de apego:
Apego seguro: El niño lloraba cuando se marchaba mamá y no quería estar con el extraño y se consolaba cuando volvía su madre.
Apegos inseguros:
- Evitativo: el niño no se inmutaba, tenía constreñidas las emociones. Estaba acostumbrado a evitar. Cuando volvía mama podía seguir mostrándose evitativo. Este modelo tiene como progenitores, personas emocionalmente no disponibles, no receptivos, que muestran actitudes de rechazo y no receptivas. Parecen ignorar. No buscan proximidad.
- Ambivalente o ansioso. Los progenitores están disponibles y son perceptivos de forma incoherente e intentan introducir estados emocionales en sus hijos. En el experimento, los niños parecían ansiosos, no se tranquilizan fácilmente y no volvían al juego inmediatamente tras el reencuentro con su madre.
- Desorientado-desorganizado. Los progenitores muestran comunicaciones temerosas, amedrentadoras o desorientadas. Los niños aparecen desorientados en el momento de aparecer el progenitor: pueden acercarse inicialmente para después alejarse y evitarle. Lo que desorganiza mas es ver de forma explícita el miedo, el niño reconoce su propio miedo en la figura de apego y no le sirve esa persona para consolarle.
El trauma induce una deficiencia en el sistema orbitofrontal derecho (regulación de la amígdala). La regulación emocional adaptativa sería el equilibrio entre dos polaridades: la infra-regulación y la sobre-regulación
El tratamiento de los trastornos de base traumática pasa por devolver el poder al paciente. Por ello, es importante explorar la historia su traumática con psicoeducación pero sin “hurgar” en la herida. Un aspecto importante en la intervención tiene que ver con señalar y psicoeducar en relación con la regulación emocional. La regulación emocional es la capacidad de los individuos para modular sus respuestas emocionales. Se relaciona no sólo con la capacidad de reducir los estados de activación intensa, sino también con el grado de conexión emocional, y con la gestión de las emociones.
- Resumen del artículo M. Manzoni, I. Fernández, S. Bertella, F. Tizzoni, E. Gazzola, M. Molteni, M. Nobile. Eye movement desensitization and reprocessing: The state of the art of efficacy in children and adolescent with post traumatic stress disorder. Journal of Affective Disorders Volume 282, 1 March 2021, Pages 340-347. https://doi.org/10.1016/j.jad.2020.12.088



