Muchas personas consiguen cambiar hábitos y seguir un estilo saludable ¿cuál es la clave? Existen diferentes procesos implicados en la creación de hábitos que, en cierta medida, facilitan su incorporación y muchas de las personas que incorporan hábitos saludables lo practican.
Hay una buena noticia: no tenemos que esperar al que el médico nos de una noticia para que cambiemos hábitos que nos perjudican. Podemos estar a tiempo para disfrutar la vida saludable que queremos. Y es que, esta es la clave, disfrutar durante el cambio. Si hacemos dietas por ejemplo desde el sacrificio para conseguir un propósito, estaremos destinados al fracaso porque la fuerza de voluntad no puede ser la protagonista.
Antes que nada, tendremos en cuenta un concepto muy interesante: “la motivación”. ¿Por qué hacemos tal cosa y no otra? Principalmente por la motivación. Y es que la motivación es aquello que mueve a nuestra conducta, o a nuestras acciones. Y es importante conocer cual es nuestra principal motivación para el cambio. Existen diferentes tipos de motivación: la motivación externa, que es aquella que nos viene dada desde fuera y la motivación interna que tiene que ver con nuestro proceso interior. Un ejemplo muy claro de motivación externa es el salario por un trabajo y unas notas brillantes por un esfuerzo de estudio. La motivación interna tiene que ver con uno mismo, “lo que me mueve” proviene de una sensación placentera interna, por ejemplo, la satisfacción de haberlo realizado, la posibilidad de aprender y desarrollarme, el curarme de una enfermedad y la motivación por el logro son algunos ejemplos.
La motivación interna es más potente, más importante a la hora de considerar un nuevo hábito. No es lo mismo querer llevar una vida saludable porque me lo recomienda el médico (motivación externa) o porque quiero subir a la montaña como me insisten mis amigos (externa), o porque quiero que me vean guapo o guapa (externa), que porque tengo un propósito personal para sentirme mejor (interna), porque quiero lo mejor para mi y me lo merezco (interna) o porque considero que me ayuda a mi bienestar personal (interna).
Así que la primera pregunta que nos deberíamos hacer es, ¿qué me mueve el empezar las cosas? Algo externo o algo interno. Si es interno, enhorabuena… es el comienzo de un proceso que será complejo y a veces difícil, pero lo sentiremos que merece la pena, como más potente. Si es externo… puede que en algún momento nos cuestionemos, ¿me merece la pena?
Una vez que conocemos el por qué me motiva el empezar a comer por ejemplo de una manera saludable o hacer ejercicio, arrancaremos los motores. Y es que la motivación nos sirve fundamentalmente para arrancar el hábito, es el empuje para comenzar, pero no se mantiene si no le empiezo a dar “gasolina”. Y como he comentado, si la motivación es interna, el empuje será más fuerte. Imagínate un coche sin batería, de los antiguos, aquellos que si les empujamos y hacemos rodar arrancan… Eso es la motivación, el empuje inicial… Pero una vez arrancado, el seguir en marcha no depende tanto de nuestro empuje sino del motor que llevemos.
Una vez que tenemos el empuje, os muestro claves prácticas para conseguir nuestro propósito personal:
- Empezar con pequeñas acciones: existe un proverbio chino que dice que «el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo» O lo que es lo mismo, un pequeño cambio puede generar grandes resultados. Por eso, como primera clave: da valor a tus pequeñas acciones. Por ejemplo, si tu destino por ejemplo, es dejar de tomar azúcar, más que dejarlo de golpe, puedes empezar tomando azúcar una vez al día y no cada vez que comes. De este modo, estás marcándote una pauta más alcanzable al ser más pequeña y este pequeño cambio puede animarte a ir reduciendo el consumo más adelante. Si nos ponemos metas muy lejanas, tendremos una alta probabilidad de abandono, sin embargo, empezar con una meta pequeña, facilitará un siguiente paso y otro siguiente hasta conseguir el máximo resultado.
- “Póntelo fácil” sería la segunda clave. Por ejemplo, si vas a reducir el consumo de azúcar, mejor que no tengas productos ultraprocesados y de azúcar en casa. De este modo, te resultará más cómodo comer otras cosas que ir a comprar cuando te surja el deseo de comerlo.
- Disfruta del proceso del cambio es otra clave importante. Pero, ¿cómo puedo disfrutar de algo que no me gusta en un principio o me cuesta? Pues podemos activar el sistema de recompensa para que nuestro cerebro asocie lo que inicialmente no me gusta, con una recompensa inmediata. El sistema de recompensa es un conjunto de mecanismos realizados por nuestro encéfalo y que permite que asociemos ciertas situaciones a una sensación de placer. De este modo, a partir de esos aprendizajes tenderemos a intentar que en el futuro las situaciones que han generado esa experiencia vuelvan a producirse. Quedar con un amigo para hacer ejercicio podría ser una buena estrategia que relaciona tu actividad física con el placer de la vida social. Participar en un curso de cocina saludable, quedar con un amigo después de salir del gimnasio, etc. ¡Hay tantos refuerzos que podemos aplicarnos!
- Y la última clave tiene que ver con la automatización. Toma la decisión de una circunstancia en particular y que no sea muy dramática ni se convierta en un propósito o meta final pero si un proceso integrado en tú día a día. Por ejemplo, a partir de ahora cuando vaya a trabajar “voy a aparcar más lejos el coche para que pueda caminar un poco más cada día”, o decido elegir una fruta como postre: ya no me complicaré comprobando que posibilidades dulces hay en el menú que me ofrecen cuando salgo o cuando me preparo comida en casa.
Así que, vamos a pasarlo bien y a aplicarlo desde el principio.



